martes, 15 de julio de 2014


Los genes predicen quienes son nuestros amigos 


No sólo el amor es química, la amistad también lo es. Con las persona que nos sentimos bien, además de gustos, aficiones o formas de pensar, también compartimos genes, según un trabajo publicado en el último número de las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS). Tantos que podríamos considerarlos como primos lejanos... Podría decirse que si la familia no se elige, los amigos son la familia que podemos elegir.

Los humanos tendemos a formar lazos con personas distintas de nuestra familia o nuestra pareja. Y esto lo hacemos en mucha mayor medida que otras especies de animales. Un estudio de la Universidades de California y Yale ha encontrado que las personas que elegimos como amigos, aunque no estén biológicamente relacionados con nosotros, sí guardan cierta similitud genética. Ese elección se basa no sólo en la apariencia externa y la personalidad. También nos basamos para elegirlos en el genotipo, o conjunto de genes, lo que nos permite establecer sinergias que podrían conferirnos ciertas ventajas evolutivas.
Las conclusiones son sorprendentes: "Tenemos más ADN en común con la gente que escogemos como amigos que con los extraños de la misma población. En promedio, somos genéticamente similares a nuestros amigos”. Tal vez lo de compartir gustos sea la consecuencia, y no la causa, de la formación de lazos de amistad... Y para disipar cualquier duda de sesgos, los resultados no son, dicen los investigadores, un artefacto de la tendencia amigos en los de grupos étnicos similares.



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